Dejáme que te cuente...

 


   El 3 de noviembre de 1984 ofrecía a los teatristas patagónicos que logramos reunir en Zapala, los trescientos títulos de mi biblioteca teatral personal. Por aquéllos años constituía la mayor biblioteca de toda la Patagonia. Ese primer listado de títulos constituye para mí el hito fundacional de la Biblioteca Hueney. Sencillamente porque desde ese momento no pude parar. Me sentí útil y poseedor de una tesoro maravilloso que debía compartir con los demás. Así que a partir de allí  trabajé para incrementar ese patrimonio.   

   Por aquellos años tuve la suerte de conocer de cerca la formidable tarea que realizaba Osvaldo Calatayud desde el I.N.E.T. Yo fuí un beneficiario. Una obra de mi autoría, “Modelos de madre para recortar y armar”, que nunca pensé saliera más allá de mi taller teatral de adolescentes, estaba de pronto representándose en varias provincias argentinas, a donde había sido enviada por “Calata”. En el interín había conseguido que muchos autores desde sus talleres de dramaturgias me acercaran sus obras. Sentí que en la inmensidad de éste, nuestro querido país, había que sumar manos a la solidaridad, aunar esfuerzos. Podía disponer de un par de horas diarias de mi tiempo, destinar algún dinero por mes... así comencé a escribir. Muchos textos fueron conocidos y difundidos desde Salta hasta Tierra del Fuego. La tarea comenzó a envolverme en una telaraña fascinante de la que fue imposible sustraerse.

            Hoy, estoy organizándome mejor. Fui aprendiendo con el tiempo. Tengo como testigos irrefutables, varios biblioratos con cientos de cartas que demuestran que la comunicación sigue siendo posible. Aún queda mucho por hacer y estoy dispuesto.

 

                                                                        Hugo